El grupo 36veces nos sirvió a varios artistas locales para conocernos trabajando juntos en la gestión. Así fue como un año después de la disolución de ese colectivo, surgió la idea por parte del grupo de seguir gestionando, pero esta vez apostando también a la venta de obra. Lorena Bicciconti, Damián Patrignani, Guido Poloni, Danilo Cicive, Massi Díaz, Vanesa Bojart y Sandra Biondi fundaron Perfecta Galería, propuesta a la que me sumé de manera fija en el año 2012. Fue la consolidación de la experiencia de 36 veces en el formato de Galería. Puede señalarse una madurez en el hacer una galería autogestionada implicó un mayor manejo de recursos económicos, también un mayor profesionalismo en la gestión de obra ajena. A lo largo de este proyecto se montaron muestras, se realizaron clínicas, talleres y eventos destinados a dar espacio al arte emergente local, como una alternativa a la gestión oficial. Esto nos permitió también ocupar un lugar en la escena de arte emergente nacional, participando en ferias y encuentros de gestores.
Si 36veces nos hizo entender el gesto político de la autogestión, Perfecta Galería demandó una mayor responsabilidad respecto al público y a los participantes. Hacer una muestra incluye no solo el montaje, sino su registro audiovisual, los texto de sala, visitas guiadas, elaboración de gacetillas de prensa, comunicación por redes, armado de flyer, diseño e impresión de catálogos, venta de obras, organización del catering de apertura y el evento de cierre. También tuvimos espacios de formación, con talleres y clínicas anuales que nos permitieron no sólo mostrar trabajos sino también compartir procesos de aprendizaje con otros artistas locales y nacionales. A su vez, organizamos ferias para poder vender nuestra obra dentro de nuestra ciudad.
Estas actividades, que en otros contextos son remuneradas, en nuestro caso fueron hechas ad honorem, y en caso de entrar algo de dinero se repartía entre el artista y el resto para seguir financiando la actividad. Si bien las condiciones de trabajo eran precarias y nunca llegó a ser económicamente sustentable, la multiplicidad de tareas que eran necesarias realizar sirvió más adelante para llevar a cabo la materialización y difusión de Isla Invisible. A la hora de tener que resolver situaciones tan diversas, esta experiencia nos dió agilidad y capacidad de respuesta.