Dibujos y textos publicados originamente en «Visita a la llanura de los cetáceos», publicación on line coordinada por Proyecto Visitantes
1.
Las olas y el viento
carcomieron a la ciudad balnearia.
Los edificios más caros,
murallas de balcones, barandas, ventanas
se volvieron cadáveres de hierro, cables, durlock y cemento.

2.
El calentamiento global derritió los polos y elevó el nivel del mar.
El Atlántico y el Pacífico volvieron a encontrarse.
Las ballenas tomaron otras rutas migratorias y refugios
entre las islas de plástico y los huesos de hormigón y óxido.
Las torres más costosas
fueron cubiertas por espartina, barro
y excremento de gaviotas.

3.
Al caer el sol baja la temperatura.
Una bandada de chimangos
entran en lo que fue un living comedor
que ahora es un nido.
Afuera suena el bufido de una ballena
que hace temblar al edificio.
Algunos pàjaros gritan,
otros abandonan el refugio escandalizados
y unos instantes después regresan
al notar que no había riesgo.

4.
Los huesos secos y porosos
de la caja toráxica de una ballena
contenían un corazón.
Los tirantes y las columnas colapsadas
de una habitación con vista al mar
contenían dos corazones

5.
El sol se pone
y recorta dos siluetas huecas.
Un poco rígidas, un poco rotas
decoradas por gaviotas cangrejeras
que gritan mirando las últimas líneas doradas
antes que se haga de noche
en medio del mar.
