Parque Nacional El Chimango, fue una intervención que hice en el marco de la muestra “Este es el momento”. La intervención constó de la colocación de un cartel de 2,40 mts x 1,8 m en un claro que se abre en medio “la quema”, un antiguo basural local, ubicado en las cercanías al Balneario Maldonado. Al revisar mapas locales, descubrí que este sector es parte de la Reserva Costera de la Bahía Blanca, aunque carece de cualquier señalamiento y la cantidad de basura y escombros se aleja de cualquier imagen vinculada con la conservación natural.
Intervención “Parque Nacional el Chimango” en frente al Polo Petroquímico local. Autor: Elaboración Propia ( 2016).
En el texto “¿Por qué son escasas las fieras?”, Paul Colinvaux (1985), trata de responder esta pregunta. Explica que, por ejemplo, en la sabana tiene que haber pocos leones, ya que, para subsistir, estos necesitan comer gacelas, que necesitan determinada cantidad de pastos que se ven limitadas por el tamaño del territorio. Un exceso de depredadores acabaría rápidamente con el ecosistema donde se encuentran, entendiendo que cada hábitat tiende a equilibrarse de este modo. Para que haya tres leones en lugar de uno, tiene que haber el triple de gacelas, y el triple de superficie con pasto.
Esta dinámica ecosistémica encuentra en el territorio del Parque Nacional El Chimango una particularidad. Dado su lugar en la cadena alimenticia, donde el chimango es depredador de especies pequeñas pero sobre todo, cumple la función de carroñero, debería haber una cantidad moderada en una superficie como la de la Reserva Costera de Bahía Blanca. Sin embargo, en este espacio se ven bandadas de más de cien chimangos que remontan vuelo cuando uno se acerca a sus territorios.
La abundancia de carroñeros indica un desequilibrio energético en el ecosistema. De algún lugar tiene que provenir el alimento que hace que estos animales aumenten su población de manera tan marcada.
Mi hipótesis fue la siguiente: el territorio abordado se encuentra muy cerca del puerto. El camino al puerto está en malas condiciones, a punto tal de que cada bache hace que los camiones que traen cereal del sur de la provincia, pierdan una pequeña cantidad de granos. Estos granos inyectan en el ecosistema local una cantidad de energía que este mismo no puede producir en condiciones naturales. Esto permite que empiecen a abundar las ratas ya que tienen más alimento disponible y es recién ahí donde entran los chimangos, que pelean con las ratas tanto por los granos como por sus crías.
El chimango habita endémicamente en Sudamérica. Es sedentario (no es un ave migratoria) y tiene una gran capacidad de adaptación. Se puede ver tanto en zonas rurales como urbanas, muchas veces escarbando en las bolsas de basura o cerca de basurales. Le es más fácil comer los restos que genera el ser humano que exponerse a cazar.
Dentro de este contexto, instalé un cartel con la frase “AQUÍ FUNCIONARÁ PRÓXIMAMENTE PARQUE NACIONAL EL CHIMANGO”. Este cartel buscaba señalar desde la ficción la negligencia con respecto a los espacios naturales locales. También proponía observar cómo interactúan flora y fauna en un ecosistema antropizado, para ofrecer una mirada compleja sobre cómo una especie que vemos de manera cotidiana se adapta a las contingencias que la actividad económico-productiva genera.
El lugar donde se colocó el cartel era de muy difícil acceso, dado que para llegar había que seguir las huellas de los camiones que iban a descargar basura. Se realizaron un par de bicicleteadas para llegar al sitio. Estas se hicieron acompañados del Ingeniero Químico Agustín D´Alessandro, que nos explicaba para qué servían las distintas chimeneas y caños que uno ve en el horizonte. A su vez, también contamos con la compañía del Biólogo y Músico Pepi Amodeo, que nos explicó un poco más sobre las interacciones biológicas en el lugar.
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